Cuando evaluamos las habilidades cognitivas o intelectuales, debemos saber que no todos los alumnos van a ser capaces de responder a todos los ítems o reactivos.


La prueba de Habilidades está diseñada para poder identificar las diferencias individuales dentro del grupo. Se plantean una serie de criterios en los que se define, según las recomendaciones de la OCDE, qué habilidades y en qué nivel deben estar desarrolladas. Los estudiantes deberán esforzarse al máximo durante la ejecución de la prueba, pero cada uno de ellos en función de su nivel de desarrollo será capaz de alcanzar un nivel que organizamos en estaninas que puntúan de 1 a 9 y que se clasifican en tres rangos de rendimiento: bajo, medio y superior. 


Además, la presente prueba, está diseñada para poder identificar a los alumnos de altas capacidades por lo que cada uno de los retos cuenta con ítems de mayor dificultad que son los que nos permiten identificar su alto nivel de funcionamiento cognitivo. 


Uno de los valores derivados del análisis de las habilidades de los alumnos es poder determinar el nivel y por tanto, la facilidad o dificultad que tendrá para la consecución de las exigencias académicas. Por ello, el objetivo de la prueba no está en el diagnóstico en sí mismo, si no en el análisis derivado de este para poder acompañarle de la mejor manera posible en el proceso de enseñanza-aprendizaje.