Hay varias consideraciones que se deben de tomar en cuenta antes de aplicar el programa Hábilmente.

  •  El libro del alumno se resuelve siempre en clase bajo la supervisión del profesor.

Es sumamente importante la supervisión y la retroalimentación del profesor. El objetivo no es el cumplimiento mecánico del ejercicio como tal, sino el desarrollo de un proceso de pensamiento. Los procesos son múltiples, personales y variables, aunque el producto sea el mismo. Y este desarrollo únicamente es posible con la guía del profesor.

Aunque algunas actividades se pueden trabajar en parejas o equipos, es preferible que el desarrollo de las habilidades sea un proceso personal. 

Lo anterior se refiere a que nuestros alumnos no están en las mismas circunstancias, todos son diferentes, no podemos asumir que se desarrollan a la misma velocidad y bajo los mismos criterios. Para lograr una óptima formación se requiere de equidad: dar a cada quien lo que necesita según sus condiciones.

  • Se debe de seguir la secuencia del libro sin saltar ejercicios.

Los ejercicios llevan una secuencia progresiva, a través de la cual, la habilidades y los procesos se desarrollan de manera gradual,  por lo tanto deben de aplicarse en orden. 

Por ejemplo, en los libros de 1o a 4o de Primaria encontramos un mayor enfoque en los "Talleres de Aritmética" a partir del desarrollo de habilidades de captación  y de evaluación de información únicamente. Es decir, para comprender la complejidad de las matemáticas, es importante primero dominar el universo de la aritmética. Los "Talleres de Matemáticas" se van introduciendo poco a poco en los libros a partir del desarrollo de las habilidades de captación, evaluación y aplicación de información, empezando a predominar a partir de 5o grado de primaria, cuando se haya asentado lo suficiente el aprendizaje de la aritmética. Es decir, no podemos enseñarle al alumno las matemáticas si no domina la aritmética. 

  • Se resuelve con lápiz o lápices de colores, nunca con bolígrafo.

El bolígrafo no permite borrar y el alumno puede llegar a necesitar más de una repetición, por lo cual el uso del lápiz se vuelve indispensable. Asimismo, los colores pueden ayudar a ordenar información y volverla visualmente más atractiva.

  •   El maestro no califica los ejercicios.

Hábilmente no se puede basar en calificaciones, sino en que los profesores aprendan a despertar en sus       alumnos el deseo intrínseco de aprender. Lo importante, como ya se había mencionado, no es el resultado,  sino el proceso de la construcción del camino para llegar a él.

  •    El alumno se autoevalúa en el apartado "¿Cómo lo hice?”.
Se plantea al final de cada uno de los ejercicios al campo de “la autoevaluación”, espacio en el que el propio alumno se califica. La intención de esto, es construir en el alumno una actitud crítica basada en la conciencia moral hacia el propio trabajo. Se fundamenta en los siguientes criterios: la precisión (cómo lo hacía antes y cómo lo hago ahora), el tiempo (se relaciona directamente con la habilidad) y el esfuerzo (qué tan complicado fue para mí) con los que fue realizado el trabajo. Se resalta el valor de la precisión sobre los otros dos, pues es el que permite evidenciar el avance.

Se sugiere tomar tiempo a lo largo de las actividades para que los alumnos lleven un registro. Esto les permitirá a realizar una autoevaluación con un mejor criterio y mejorar la impulsividad: “piensa antes de actuar”. De la misma forma, se recomienda pedirles escribir un comentario para su autoevaluación, lo cual les ayudará a encontrar la metacognición.