En el modelo teórico que utilizamos, partiendo de la base de la teoría de la inteligencia de J.P. Guilford, los productos se refieren a la estructura de la información: son formas de construcción mental. Hay seis diferentes tipos de productos, que tienen una graduación en la complejidad del aprendizaje y manejo:

  • Unidades
Es el producto básico de la información. Cuando niños, es el único producto que manejamos pues es muy concreto y no requiere de abstracción o interpretación; la captación de unidades depende de los sentidos. Las personas que tienen dificultad con el manejo de las unidades, pierden detalles relevantes y no perciben elementos individuales importantes.
  • Clases
Es la agrupación de unidades en una categoría, por tener uno o más atributos en común. La clasificación es fundamental para la organización de la información. Las clases implican la captación de las esencias de objetos múltiples por encima de características accidentales. Las personas que tienen dificultad para clasificar se sientan abrumadas cuando los datos son abundantes, pues no son capaces de crear bloques lógicos de información; este es el caso de las personas que no pueden elaborar resúmenes o apuntes.
  • Relaciones
Son las diferentes conexiones que elaboramos entre unidades pertenecientes a diferentes clases; tales relaciones pueden ser de diferentes tipos y exigen mayor capacidad de abstracción. Las dificultades en la construcción de relaciones se advierten en el pensamiento literal y en la incapacidad para abstraer. Las personas que necesitan generar diagnósticos de cualquier tipo requieren de un alto manejo de relaciones, pues deben encontrar el "hilo invisible" que conecta los diferentes síntomas, aparentemente separados entre sí. Los médicos, psicólogos, maestros, mecánicos, padres, directivos y cualquier actividad que exija la capacidad de diagnosticar para atender efectivamente un problema, requiere de este producto.
  • Sistemas
La relación de relaciones forma un sistema, donde todas las unidades funcionan como un todo integrado. Es un producto más complejo que los anteriores. Generalmente, un sistema implica un orden o secuencia de unidades. El lenguaje es un sistema semántico; la aritmética es un sistema simbólico. Las deficiencias en el manejo de los sistemas se advierten en la dificultad para procesar bloques completos o secuencias de información; muchas personas pueden encontrar imposible la captación de un todo donde las partes encuentren significado.

Para ejemplificar los productos anteriores podemos decir lo siguiente: una célula es la unidad, un tejido es una clase, un órgano es una relación y un sistema orgánico es un sistema.
  • Transformaciones
Son los cambios que mejoran un sistema y que implica un dominio de éste para efectuar las modificaciones que generarán, a su vez, un nuevo elemento. Así como el adecuado manejo de un sistema se aprecia en un examen profesional que sintetiza, organiza y cohesiona las unidades de la información en un "cuerpo" de conocimientos, el equivalente a las transformaciones en el área académica es la elaboración de tesis que propone nuevos enfoques, aportaciones personales a la información recibida. Las transformaciones obligan a producir nuevos elementos a partir de los datos recibidos.
  • Implicaciones
Se refieren a la previsión de las consecuencias y secuelas que se derivan de las transformaciones elaboradas. Este producto se orienta hacia el futuro de las acciones generadas sobre la información, fundamentadas en la lógica.
Cuando se habla de implicaciones, se habla de pensamiento lógico; el procedimiento contaminado de las implicaciones es la suposición, que suele ser uno de los principales enemigos del razonamiento. Todas las decisiones deberían considerar las consecuencias y derivaciones sobre todo si están implícitas, para que un cambio aparentemente beneficioso en un principio no se convierta en un problema en el segundo tiempo


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