Los procesos intelectuales manejan la información en un flujo secuencial que es interdependiente; cada paso condiciona la calidad de ejecución del siguiente. 

  • Captación de la información

Este primer paso se refiere a la forma en que se tiene el primer contacto con la información que va a ser procesada; generalmente la captación depende de la entrada sensorial, por esta razón, se debe enfatizar la educación de los sentidos para que capten la información en forma completa, sin distorsión y sin desviaciones. 

Entre las habilidades de captación es indispensable enfatizar el papel que juega la captación visual de la información, porque cerca del 80% de los datos que forman el aprendizaje fundamental entra por esta vía. Muchos cambios de letras, inversiones, escritura en espejo, problemas de lectura se originan en una deficiente captación visual de la información. Por otro lado, muchos problemas de lenguaje tienen su causa en una captación auditiva deficiente.

  • Memoria de la información

Después de que se capta la información, ésta fluye a un banco de datos que se llama memoria. Su capacidad de "almacenamiento" es prácticamente ilimitada; no así la posibilidad de evocación. Gran parte del adecuado manejo de la memoria depende de la clasificación que hagamos durante la captación y de las asociaciones o relaciones que somos capaces de establecer.

La memoria se relaciona directamente con la atención y la concentración y, cada vez que ejercitamos la memoria, éstas se incrementan.

Con referencia al aprendizaje, encontramos dos tipos de memoria que lo afectan directamente: la memoria visual y la memoria auditiva; cada persona tiene preferencia o facilidad por alguna de ellas.

  • Evaluación de la información

Cuando la realidad nos plantea retos, dificultades, problemas o interrogantes se requiere que nuestra inteligencia evalúe la información que acumulamos durante nuestras experiencias para seleccionar los mejores datos disponibles para dar respuesta a las preguntas actuales del medio ambiente.

Los sinónimos de la evaluación son: análisis de problemas, toma de decisiones, manejo de la ambigüedad, juicio crítico, criterio. Con base en estos sinónimos podemos comprender la trascendencia que tiene el desarrollo de este proceso en el funcionamiento general de una persona hacia la verdadera adultez.

  • Producción convergente (solución de problemas)

La captación, la memoria y la evaluación son procesos que se realizan al interior de la mente y presentan su efecto directo en la solución de problemas. Guilford la llamó producción convergente porque el resultado es previamente conocido y es uno solo. Gran parte del trabajo académico se centra en la producción convergente: los alumnos deben aprender los mismos datos y llegar a resultados iguales. Este proceso depende de la calidad de las operaciones anteriores, aunque implica una nueva acción intelectual como aterrizaje de los procesos previamente elaborados.

  • Producción divergente (creatividad)

Otra de las formas de producción es la creatividad. Esta operación suele ser muy poco estimulada durante el período escolar. Hemos observado que mientras más pequeños son los alumnos se aprecia mayor nivel de creatividad y decrece con la edad, por la escasa ejercitación y espacio para su desarrollo.

No debe identificarse la creatividad sólo con la producción artística, sino que también deberemos pensar en la solución creativa de problemas. Frecuentemente las personas con poca creatividad cierran su horizonte de alternativas; ante un problema generan muy pocas opciones de solución, quedándose con una o dos posibilidades de respuesta; si éstas se cierran, no saben qué hacer.

Esta producción será en el futuro próximo una de las herramientas intelectuales más favorecidas en el mundo del trabajo por la necesidad de generar alternativas de soluciones ante retos cada vez más variados y profundos.