El modelo de J. P. Guilford ofrece muchas posibilidades de aplicación en el campo educativo y profesional. Una habilidad intelectual está formada por un proceso mental, un producto de información y un contenido de información. 


En la Estructura de la Inteligencia, Guilford planteaba que las habilidades intelectuales condicionaban las diferentes funciones del ser humano. Es notable para todos que la función que realiza un ingeniero civil es diferente a la de un literato o un pedagogo; por lo mismo cada uno de ellos debe desarrollar habilidades intelectuales diferentes para desempeñar con éxito tales funciones. De la misma manera, las diferentes asignaturas académicas en el aprendizaje fundamental exigen habilidades intelectuales específicas.

Este enfoque propone soluciones centradas más en las causas que en los efectos. Por ejemplo, si un alumno presenta dificultad en matemáticas (la función) se debe fortalecer la estimulación de las habilidades intelectuales que condicionan el aprendizaje de las matemáticas.

En los siguientes apartados se analizarán las habilidades intelectuales más importantes que repercuten en el aprendizaje fundamental.